Maurizio Sarri es un técnico diferente. Radicalmente distinta es su propuesta futbolística a la tradición del fútbol italiano, y su personalidad más propia de tiempos pasados también contrasta con el fútbol actual. El caso es que esa mezcla de tradición y modernidad fue salvadora para el Napoli tras un año algo decepcionante bajo la tutela de Rafa Benítez. Lo cambió todo, y en su segundo año, ha creado una versión 2.0 que ha sido capaz de sobreponerse a las dificultades y de mostrarse como uno de los colectivos más potentes de Europa.

El Napoli es un equipo que puede cambiar de esquema pero no de idea, que es siempre la de jugar combinando y ordenarse todo lo posible trabajando en el centro del campo para tapar las posibles debilidades que pueda tener individualmente en la defensa de su área.  Esa apuesta por el juego de toque empieza en Pepe Reina, que siempre destacó en su juego de pies y que ahora está en un gran momento de forma, encontrando salida siempre en laterales de proyección ofensiva (Hysaj y Ghoulam) o en Jorginho metiéndose entre centrales (cuando no es Diawara, más físico, el que ocupa el pivote). La creación desde mediocampo corre a cuenta de Allan o Zielinski, que acompañan a la estrella del equipo, Marek Hamsik. El futbolista eslovaco ha pasado de ser un buen mediapunta a ser, sin duda, uno de los mejores centrocampistas del mundo. Todo ello gracias a su talento y a la labor de reconversión al interior que tuvo Sarri con él.

Pero no es el Nápoles un equipo contemplativo, sino que busca siempre portería. Si bien la baja de Higuaín parecía terrible, la grave lesión del polaco Milik, que se estaba destapando como uno de los mejores puntas de Europa, fue aún peor. Eso llevó a un par de meses de caída moral y por tanto, futbolística. Pero Sarri encontró la solución en el anteriormente mediapunta Dries Mertens en función de 9 puro, atacando con agresividad el área y combinando bien de espaldas. Ahora la recuperación de Milik sumada al nuevo rol de Mertens y la llegada de Callejón y la habilidad de Insigne se avecina un peligro con el que deberá lidiar el Real Madrid en los Octavos de la Champions el próximo miércoles en el Santiago Bernabéu.