“hl AC Milan se une al boom de mercado”

Y un buen día a don Silvio Berlusconi, ese magnate taciturno, ese que le dio una época de esplendor al AC Milan, ese que ayudo a que los tulipanes del gran Arrigo maravillaran a toda Europa, ese que empezó a fichar a lo mejor del mundo para competir no solo en el país de la bota, sino en toda Europa, ese que se aventuró a ir por africanos con nivel de oro, a ucranianos que balearían las redes, a brasileños que derramarían magia, en fin, pero ese mismo Don Silvio un día se cansó, un día empezó a vender por vender, a comprar caro y de mala calidad, o cosa más insólita, a comprar “paquetes” de promoción de cualquier equipo.

El AC Milan está enfermo, y su enfermedad lo está llevando a la tumba, está enfermo de entrenadores mediocres, de jugadores de medio pelo, de estrellitas que brillan más en la estética que en la cancha, el Milan está enfermo de mediocridad, el Milan está enfermo de ausencia, el Milan está enfermo de muerte, está enfermo de olvido.

Está enfermo de muerte y nada parece sacarlo de la terapia intensiva.
Hoy, Don Silvio ha hecho al parecer lo más correcto, pero al mismo tiempo lo más riesgoso, don Silvio decidió darle un punto final a un diavolo enfermo de olvido, un diavolo que ya no asusta, que ya no impone respeto, un diavolo que San Siro ha pasado de ser infierno para el visitante a infierno personal.

El Milan necesita una inyección, no solo de vida, no solo de orgullo, no solo de historia, el AC Milan señores necesita recursos, recursos con los que han contado el PSG, el Manchester City, el Napolés mismo.

El Milan necesita Euros.
740 millones de euros. Una cantidad estratosférica, una cantidad que vale toda la bendita y rica historia del segundo más poderoso en la Copa Europea de Campeones, un nuevo mago de oriente aparece en escena, con miedo de recordar los fiascos de los Orientales, sino pregunten en Málaga, pero con fe y esperanza de que resulte como la epopeya que se arma en París.

Li Yonghong, un empresario con un consorcio cuyo nombre trata de evocar las épocas de más prestigio en Milán (ROSSONERO Sport Investement lux) y que ya traería regalos para Milanello, en las personas de Jackson Martinez, Nolito y de un Arrigo Sacchi que tendría la encomienda de volver a erigir un autentico infierno en Milan.

Por ahora todo son promesas, todo es humo, pero de que el Milan se encomendara al nuevo paraíso fiscal y económico que es el oriente, eso señoras y señores, eso ya es una realidad.