Mucho se ha escrito sobre la increíble hazaña que consiguió el modesto Leicister City la pasada temporada. Un equipo que peleaba por no descender, consiguió alzarse con el título de campeón de la todopoderosa Premier League por delante de los multimillonarios presupuestos de City, Arsenal, United y compañía. Este exitazo parece que tuvo un claro culpable, Claudio Ranieri.

El veterano entrenador, que parecía estar ya de vuelta, cogió las riendas de este modesto club de la orilla del río Soar en el verano del 2015. En su primera temporada lo transformó en campeón y este mérito le sirvió para ser galardonado como Mejor Entrenador del Año.

Tan sólo nueve meses después de ganar la Premier y 45 días después de ser nombrado mejor técnico, nos sobresalta su despido. La pregunta es clara: ¿acierta el club prescindiendo del entrenador que los hizo campeones? Está decimoséptimo en Liga, con una racha de cinco derrotas consecutivas y seis partidos sin ganar. Sólo le separa un punto del descenso y lleva sin marcar un gol en la Premier desde el año pasado. Por el contrario, se ha clasificado como primero de grupo en Champions League, aunque parece que esta competición no es primordial para sus dirigentes. Más bien es entendida como un premio a su temporada pasada, pero la prioridad es mantener la categoría. Y tiene toda la lógica del mundo.

Quizás después del tremendo éxito del año pasado se esperaba más del equipo. Sí, era un equipo que peleaba por no descender y debería seguir siéndolo. Pero después de haber sido campeón, se presuponía que no estaría luchando por mantener la categoría. Ha conservado a casi todo el bloque excepto N’Golo Kanté, que, por cierto, es el máximo recuperador de la liga. Pero se esperaba más de algunos jugadores como Vardy que lleva cinco goles cuando el año pasado los metía con los ojos cerrados, o de Mahrez que está teniendo un papel mucho menos dominante. Viendo todo esto, ¿está bien destituido Ranieri?

Víctima o verdugo

Con la mentalidad resultadista del fútbol actual, parece claro que un entrenador cuyo equipo va cuesta abajo y sin frenos, está abocado a ser cesado. Los datos ahí están y obviamente hay razones para su despido, porque tiene su parte de culpa. Pero el caso de Claudio es especial.  Él fue capaz de sacar absolutamente todo lo mejor de sus jugadores. Y lo más importante, fue capaz de crear una familia en el vestuario. Para el recuerdo la famosa historia de la pizza.

Contaba el técnico italiano que les prometió a sus jugadores que si mantenían la portería a cero les invitaría a pizza. Y así fue. De hecho, ellos mismos realizaron la masa. Toda una muestra de que habían creado una unión en la que todos remaban en la misma dirección. Imborrable aquella imagen de todo el equipo en casa de Vardy viendo cómo el Tottenham empataba y les hacía campeones.

Es por eso, que parece erróneo echar al hombre que dio con la tecla adecuada en el equipo. Si lo consiguió una vez, ¿por qué no lo iba a volver a conseguir?

El vestuario opina

Y justo en este punto nos encontramos con otro detalle que puede ser clave. Se rumorea que los jugadores han pedido a Nigel Pearson, el antecesor del técnico transalpino. Esto quiere decir que el bueno de Claudio ha perdido la confianza del vestuario. Y en esta dinámica negativa, es muy difícil volver a enamorar a los jugadores para que estén de tu lado de nuevo.

No obstante, soy de los que piensan que no hay que romper al primer (ni al segundo) contratiempo. Ranieri es un tipo con muchísima experiencia y creo que podría darle la vuelta a la tortilla. Superar una situación difícil como es esta, haría más fuerte el vestuario y mejoraría la confianza de los jugadores. Volver a conseguir ser ese equipo que comía pizza después de cada victoria.

Con su carta de despedida, ha demostrado ser un señor. La empieza diciendo que “su sueño murió”. En la misiva se desprende compromiso con el club y voluntad de querer revertir la situación. Obviamente es complicado, cada vez van quedando menos jornadas y el precipicio se ve cada vez más cerca. Jugar con esa presión no es nada fácil, y nada asegura que al final no te caigas. Pero si tengo que morir, yo hubiera muerto con Claudio.

¿Y vosotros, qué pensáis?

 

Fuente de la fotografía: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/jose-mourinho-claudio-ranieri-pagando-exito-2969433/0/