El Atlético de Madrid en lo que llevamos de campaña está cosechando los peores resultados de la era Simeone. Tras dos empates ante Leganés y Alavés, el equipo sacrificó un pivote en pos de meter a Koke al lado de Gabi y favorecer tanto la entrada de un atacante más como Carrasco, que ha demostrado estar a un gran nivel, como el juego de Antoine Griezmann, que está mostrándose como un crack global que entiende el juego en todas las facetas y por el que merecía la pena potenciar el ataque.

Esa decisión de potenciar el ataque también obedecía a dos factores más. Primero, que en ocasiones el Atlético pudo pecar de falto de ambición, como cuando se enfrentó a equipos que se le cerraban o en la reciente y dolorosa para los atléticos, final de Milán. El otro factor no es otro que, si bien el Atlético de Madrid sigue siendo una de las mayores potencias defensivas del continente, su grado de perfección en dicha faceta es menor al de anteriores campañas.

Tras desplegar el mejor fútbol que se estaba viendo en el continente al principio de temporada, dos dolorosas derrotas ante Real Sociedad y sobre todo, Real Madrid hicieron que prensa, jugadores y afición dudasen de la idoneidad del cambio de planes, y con ello, Simeone ha regresado a su doble pivote fetiche. Pero las cosas no parecen ser como antes. Lo cierto es que tras volver al plan anterior, jugadores como Koke, Carrasco o Griezmann que estaban pletóricos se han apagado un poco, y las razones por las que el Cholo intentaba cambiar un poco el plan de su equipo han vuelto a salir a la palestra. Veremos cómo afronta el técnico argentino estas dudas en los próximos meses.