Si un aficionado neroazzurro mira hacia atrás en el que tiempo, no puede entender como su equipo ha entrado en barrena y ha dejado de entrar poco a poco en las quinielas, primero por el Scudetto, luego por entrar en Champions y este año, probablemente deje de estar en las quinielas por entrar en la Europa League.
Desde que Mourinho dejó el club, todo a ido a peor, la familia Moratti hizo caja por una parte del club, parecía que el nuevo dueño inyectaría ilusión y dinero pero nada fue así. El proyecto Mazzarri naufragó desde el principio, desde el club se llamó de urgencia a quien devolvió la gloria por un tiempo, pero Roberto Mancini tampoco logró nada, y este verano, la espantada fue su mejor ejemplo de lo que vive el club.

Todo rápido y de malas maneras, sin un modelo de futuro y casi por nombre se decidió contratar a De Boer para tratar de empezar un proyecto.
Nada más lejos de la realidad, De Boer no ha logrado enderezar el rumbo y si cabe ha aunado más en la crisis nerazurra.

Ahora mismo los tifosi y los dueños del club son un mar de dudas, no saben cuál es el siguiente paso.
Se contrató a De Boer para que tratase de instaurar el modelo holandés en Appiano Gentile pero no es posible aún. Lo ficharon la última semana de mercado y los jugadores son los mismos que Roberto Mancini utilizó para su idea de fútbol que dista mucho del modelo holandés De Boer.
Ni los cambios de dueño, ni los cambios de rumbo deportivos, ni Mazzarri, ni un hijo pródigo como Mancini, ni tan siquiera De Boer hace que el Inter se calme entre tanta tempestad. Históricamente el Inter es una noria, y el ejemplo de estos últimos años es un claro ejemplo. Lo que está claro es que los tifosi que sufren y disfrutan, no entienden nada y cada vez están más cansados de los ridículos, por ejemplo el último partido en Europa League contra un equipo israelí casi desconocido.