Parece claro que el Atlético no está al mismo nivel de anteriores temporadas. Acostumbrado ya a pelear por todos los títulos, está bastante lejos del liderato en Liga y aunque ha llegado a semifinales de Copa, tiene un resultado muy adverso para disputar la vuelta fuera del Calderón. En parte este mal resultado es consecuencia de su poco acierto de cara a gol, situación que lleva repitiéndose a lo largo de toda la temporada.

Y en esta situación nos encontramos a nuestra protagonista de hoy. Las redes sociales, tan volubles como de costumbre, están cargando con fuerza contra Kevin Gameiro. El francés está siendo muy criticado por su, hasta el momento, discreta temporada. Hasta la fecha, cuenta con tan sólo 8 goles en su haber y ya corren rumores de que el Cholo pide su traspaso de cara a la próxima temporada.

El fútbol tiene poca memoria y no hace tanto que Gameiro andaba rompiendo las redes con la casaca del Sevilla. Pocos de los que ahora tanto le critican habrían vaticinado un rendimiento tan bajo del fichaje estrella de esta temporada. A priori sus características son idóneas para el juego del Atlético: es rápido, con un tren inferior muy potente y acostumbrado a ganar balones a la espalda de la defensa. Perfecto para equipos que juegan replegados y salen al contraataque. Además, no tiene mala capacidad asociativa en el juego estático y la pega de lujo con ambas piernas. Entonces, ¿por qué está dando tan bajo rendimiento?

El fútbol es un estado de ánimo. ¿Cuántas veces hemos visto a equipos que, viniendo de una mala racha se adelantan en cualquier partido por 2-0 y acaban empatando o perdiendo porque no saben cerrar el encuentro? Ocurre exactamente lo mismo al revés, equipos en buena racha que al final ganan sus partidos por inercia, porque creen que van a ganar. Y en el Atleti saben mucho de creer.

Y tienen que creer en Gameiro. El francés está siendo una pieza importante del equipo, pero siempre es el gran sacrificado por parte de su entrenador. Ha tenido poca presencia en los partidos más importantes del equipo. En septiembre contra el Bayern fue suplente en detrimento de Torres (que por cierto cuajó un gran partido). Más tarde en el derbi contra el Madrid volvió a ser suplente del de Fuenlabrada, y la última muestra la hemos tenido esta semana, siendo suplente en las semifinales de Copa contra el Barcelona. Si a esto le sumamos que ha sido sustituido en 12 de los 15 partidos que ha sido titular en Liga, entendemos un poco mejor su situación.

La confianza

El futbolista necesita confianza para dar lo mejor de sí. Sentirse protegido, apoyado, para que cuando tenga a un defensa delante no le dé miedo medirse contra él. Para que no dé un pase atrás por miedo a fallar un regate. Para que cuando esté sólo frente al portero no se le haga la portería más pequeña. En definitiva, animarle a que lo intente todo para que sea el delantero referencia que necesita el equipo, y más ahora que viene la parte más importante de la temporada.

Obviamente el Cholo (que es un gran gestor de las emociones), no va a tirar piedras contra su tejado, y hace lo mejor para su equipo. Y probablemente el primero que tenga que mejorar sea el propio futbolista trabajando más duro en cada entrenamiento, convenciendo al míster para que le dé esa confianza que necesita. Pero nunca está de más, que en los momentos difíciles te mantengan un poquito para que no te caigas del todo.

Decía un tal Ruud Van Nistelrooy que “los goles son como el ketchup, a veces no salen por mucho que lo intentes y luego vienen todos de golpe”. Confiemos en que el bueno de Kevin destape pronto el tarro de sus goles.

 

Fotografía:  20 Minutos