Es evidente que el Manchester City no es lo que Pep Guardiola quiere que sea. Y que tampoco los resultados son los que sus aficionados esperaban. Al principio, el cambio respecto a la temporada anterior, fue la motivación que suscita en un vestuario el desembarco de una figura como la del técnico español, con su particular manera de ver el fútbol. Esto provocó un sentimiento de ambición en los jugadores que hizo que en situaciones en las que con Manuel Pellegrini se mostraban faltos de dicha ambición, con Guardiola fuesen a seguir sumando. Sin embargo, cuando llegó un momento de la temporada en el que el equipo debía mostrar algo más que actitud, los resultados negativos se fueron encadenando, y con ellos, se fue ese espíritu inicial.

Y es que, ya sea por jugadores, por el contexto de la Premier League, o simplemente por falta de tiempo, el Manchester City no se reconoce como un equipo de Pep Guardiola, que es algo que siempre resultó muy visual tanto en Barcelona como en el Bayern Munich. Y apagada la llama inicial por la ilusión que generó su llegada, lo cierto es que ahora mismo el Manchester City es un mar de dudas, en el que no se ve el camino a tomar. Sin embargo, es otra llegada, la de la joven perla brasileña Gabriel Jesús, la que está activando a sus compañeros.

El brasileño, perla que estuvo a punto de fichar por el Real Madrid o incluso el FC Barcelona, es un jugador rápido y desequilibrante con cierto olfato goleador y mucha técnica a la hora de asociarse que puede partir de cualquier posición del ataque en un 4-3-3. Es capaz de ser la referencia, partir de banda izquierda o derecha o de jugar como segunda punta, siempre creando espacios con su movilidad o facilitando situaciones de gol por pura calidad técnica y visión de juego. Nada más aterrizar en Manchester, en 10 minutos hizo muchas acciones de ataque, y anoche marcó su primer gol, por lo que parece que se está acoplando a la Premier a un ritmo vertiginoso.

Pero no es importante solo por lo que significan sus acciones ofensivas, sino por lo que provoca en sus compañeros. Su dinamismo hace que otros jugadores, como Kevin De Bruyne, vean al fin un socio con el que combinar en ataque, y su alegría en el juego está dotando de nuevo esperanzas a todos. Solo falta ver si esta vez esta nueva motivación dura más a los citizen.