Cual pasarela de modas empezó en Cataluña el casting para poder encontrar al nuevo sustituto de un Luis Enrique en el FC Barcelona; que siendo brutalmente honestos al final nunca logró llenar ni la magia de Pep Guardiola ni el carisma y el amor a la filosofía que logró sacar a relucir Tito Vilanova.

Es bien sabido por todo el mundo que dirigir en el feudo blaugrana puede ser o la máxima punta alcanzada en la carrera de un entrenador o para otros, como algunos técnicos sudamericanos, ha sido prácticamente el Waterloo en sus carreras.

Llegar a “La Masía”, al Camp Nou, a Barcelona, en si no es una labor nada fácil. El elegido debe ser una persona que de plano sea alguien totalmente identificado con los colores, la filosofía, o que mamara los valores del club siendo guía en los juveniles o cadetes, o la otra fórmula que poco gusta pero que en ocasiones logra ser la mejor es la de por medio de billetazos o un “boom” de marketing traer al mejor técnico que la plata pueda pagar.

Hoy el FC Barcelona ha decidido traer un punto medio, Ernesto Valverde, ese técnico que como jugador nos regaló su mejor versión en el odiado vecino bajo las órdenes de Clemente, o que rompía las redes en San Mamés que al lado de Cuco Ziganda fue el que se sacó la rifa del tigre al llegar al que me atrevo a decir es el vestuario más peligroso en la actualidad.

Cómo técnico, más allá de trofeos o glorias que las ha cosechado en el césped del viejo estadio Pireo en tierras helénicas, podemos decir que fue uno de los responsables de que el Athletic de Bilbao encontrara un estilo correoso pero que se hacia notar. Logró que un grupo de jóvenes con estrellas en ascenso dieran muestras de su mejor fútbol, sin embargo como siempre hay ocasiones en que cartera mata cantera y los “Leones de San Mamés” no pudieron traducir todo ese pundonor en forma de trofeos.

Muy verde o no, la realidad es que Ernesto Valverde ya está en tierras de la Masía planificando su guión para la nueva obra que está por comenzar, y estoy seguro que si Valverde logra recordar que el FC Barcelona es más cantera que cartera, lo verde de Valverde pasará a segundo plano.