Para todos es sabido el problema que está teniendo el Real Madrid con las bajas. En especial en este tramo de temporada, donde después de una histórica racha de 40 partidos sin perder, está encadenando varios resultados negativos.  Ahora que entran las dudas sobre el juego, donde los balones que antes iban dentro ahora van fuera, que los goles en el descuento son en contra en vez de a favor, es cuando tienen que despertar los líderes del vestuario para dar un puñetazo en la mesa y despejar todas las incógnitas.

Pues bien, en este momento de crisis, nos encontramos con que al equipo le falta un pilar por cada línea del juego. Empezando por la delantera, nos encontramos con la baja de Gareth Bale. El galés, con el permiso de Cristiano, es el jugador más importante del ataque blanco. De hecho, tanto en el tramo final de la pasada temporada como en el principio de esta, ha sido determinante tirando del equipo con goles importantes.  Bien sea con un latigazo con su zurda o con un enorme testarazo, el expreso de Cardiff ha sacado del atolladero al equipo es más de una ocasión.

En el centro del campo nos encontramos con la baja de Luka Modric. Para mí la más importante. Bajo la batuta del croata se mueve el Madrid, y cuando él está mal el equipo se resiente. Es fundamental tanto en el ataque con su movilidad, sus pases de exterior y su disparo desde fuera del área, como en defensa con su ayuda en el repliegue y inteligencia táctica. Pocas veces diremos de él que no ha hecho un buen partido y menos aún que le ha faltado la famosa intensidad que a veces les falta a los merengues.

Por último tenemos la baja de Marcelo. El brasileño es un jugador distinto, diferente. Especial digamos, que tan pronto te hace un despeje de espuela en el área como que desarbola a toda una defensa con sus quiebros y paredes. Él es así, imprevisible. Y una de las piezas claves en el ataque cuando el real se enfrenta a defensas cerradas.

Pues bien, ¿cómo está solucionando el Real Madrid este problema? Obviamente son tres jugadores difícilmente sustituibles, pero tienen tres sustitutos que a todo entrenador les gustaría tener. Tres jugadores que trabajan en silencio pero que cuando tienen la oportunidad dan al nivel.

El más habitual en el once madridista es Lucas Vázquez. El gallego es un extremo como los de antes (que cada vez quedan menos, por cierto), de los que juegan por su banda natural, desbordan y te ponen buenos centros. Pero si por algo se está ganado a la afición es por su derroche. Si hay algo que valore la exigente tribuna del Bernabéu es el esfuerzo, y el de Curtis lo da todo en cada partido.

Para sustituir a Modric tenemos a su compatriota Mateo Kovacic. Al bueno de Mateo muchos le pusieron la cruz por su elevado coste para ser un futbolista no demasiado conocido para el gran público. Si bien es cierto que tiene características completamente distintas a las de Luka, las cabalgadas de Mateo son especiales, eléctricas. Rompe líneas de pase con sus características conducciones y como ha demostrado el pasado domingo, es un excelso llegador. Y de nuevo otro denominador común, el esfuerzo. Poco se valora, por ejemplo el gran partido y el despliegue de Mateo en el Camp Nou.

Por último, como sustituto de Marcelo tenemos a Nacho Fernández. El canterano parecía el típico chaval de relleno de la plantilla, de esos que casi no juegan minutos. Pero poco a poco y en parte gracias a las bajas, ha ido cogiendo ritmo y está creciendo a ritmos agigantados. Siempre cumple, le pongas donde le pongas. Y lo más importante, cada día va a más. Ya no es el eventual “apaga fuegos” en el lateral izquierdo que apenas sube su banda. Ahora se proyecta con desparpajo por la banda (recordemos que es diestro), e incluso ha sido importante colaborando en goles del equipo. Se me vienen a la mente la jugada del gol de Asensio a la UD Las Palmas o el caramelito que le puso a Cristiano en la cabeza para poner el 2-0 contra el Sporting de Gijón.

La fórmula del éxito

Pero lo más importante es que todos tienen algo en común. El trabajo. Está claro que están teniendo oportunidades por las bajas, y que, si estas no se hubieran producido, estos jugadores difícilmente hubieran disputado la cantidad de minutos que están teniendo. Pero es que, para poder aprovechar esos minutos, hay que darlo todo en cada entrenamiento. Estar listo para cuando el equipo te requiera, y poder dar el nivel que este club y esta afición exige. Es difícil ser suplente y no perder la motivación cuando acumulas jornadas y jornadas sin jugar, pero ahí está la principal virtud de estos jugadores, que les gusta lo que hacen. Que se esfuerzan igual jueguen 1 minuto o 90. Que entrenan igual tanto si el sábado han jugado el partido entero como si lo han visto desde la grada. Y eso es vital para un equipo.

Soy de los que piensa que todas las situaciones del fútbol se pueden extrapolar a nuestra vida cotidiana. Y estos chavales, estando muy lejos de los Cristiano y los Messi, son un auténtico ejemplo. Un ejemplo de que el trabajo tiene recompensa. Cuando un día no te apetezca ir al trabajo, o ir a clase o ponerte a estudiar las oposiciones, piensa que tienes que dar lo mejor de ti, para que cuando te llegue tu gran oportunidad poder aprovecharla. Trabajando en silencio. Día a día. Como lo han hecho ellos.

PD: También tienen en común que Benítez apostó por ellos. Quizás, aunque no lo parezca, Rafa no estuviera tan equivocado…