Era el mes de mayo del año 2003, el Sporting visitaba a su vecino en el Nuevo Carlos Tartiere. Corrían malos tiempos para el equipo azul era su segunda temporada en la división de plata y se encontraba colista de la categoría todo pintaba muy negro para la entidad carbayona.

El Real Oviedo venció ese partido por dos tantos a uno, el empate anotado por un joven David Villa, que comenzaba a apuntar maneras de crack, fue contrarrestado por un gol de Oli en el segundo tiempo.

Victoria agridulce para el cuadro carbayón que veía a falta de pocos partidos para terminar la liga que su salida del fútbol profesional y descenso a los infiernos estaba muy próxima.

Precisamente sería Oli junto a otros compañeros los que denunciaron al club por impagos al termino de la temporada, haciendo que el duro descenso a segunda B se convirtiera en un trágico desplome de la entidad azul hasta la tercera división.

Ambas entidades arruinadas por una gestión nefasta separaban sus caminos.

El Sporting consiguió mantenerse en segunda durante su vía crucis y hasta que Manolo Preciado consiguió que saliera el sol en Gijón, deambuló con más pena que gloria por la segunda.

Un pequeño rayo de luz, que despertó a la Mareona, cuando Marcelino estuvo a punto de conseguir el sueño fue lo más que consiguió el Sporting hasta el ascenso con Manolo en 2008.

Estuvo el Sporting varios años en la elite de la mano de Preciado, la afición incluso creyó al que luego fuera presidente, Antonio Veiga, con aquella famosa frase de “en tres años en primera deuda cero”.

Pues Preciado mantuvo al Sporting cuatro y no sólo no se redujo la deuda sino que los gestores agravaron más aún la situación económica llegando a pactar contratos leoninos con prestamistas profesionales hipotecando el futuro de la entidad.

Tras un par de nuevos fracasos en segunda fue Mareo una vez más quien logro un nuevo ascenso para la entidad en 2015. Un equipo sancionado sin fichar por la brillante gestión de sus dirigentes se unió a la Mareona para tras una temporada con solo dos derrotas en cuarenta y dos partidos devolvieran al Sporting a la élite.

En esta ocasión la bola cayó del lado rojiblanco como en la película de Woody Allen ya que había una línea muy delgada ese año entre el fin de los problemas económicos y la desaparición. Los guajes nuevamente con restricciones consiguieron la permanencia, fue el momento en el que un endiosado entrenador, consentido por sus gestores, deshizo el Sporting de los guajes. Tras dieciséis fichajes en primera división, record en la entidad, desnaturalizó al Sporting que daba de nuevo con sus huesos en segunda.

Eso sí, había tocado la lotería de los ingresos de televisión y el control financiero de la liga. La viabilidad del Sporting estaba asegurada.

Mientras tanto habíamos dejado al Oviedo arruinado y en tercera división. Fueron tiempos muy duros de visitas a campos de tierra con el consiguiente escarnio de la afición rival.

Tras un primer intento fallido el Real Oviedo consiguió subir a segunda B. Durante ese primer intento el ayuntamiento de la ciudad trató de crear otro equipo, el Astur.

Pero la afición del Real Oviedo permaneció fiel a su equipo y no permitió el crecimiento de ese nuevo engendro.

Fueron dos temporadas en segunda B tras el ascenso del 2006 hasta que llegó un nuevo descenso a tercera división esta vez en el terreno de juego. La situación económica era critica y la deportiva no acompañaba nada.

Comenzaron en esos tiempos una nueva saga de derbis contra el filial del Sporting. Partidos con nada que ganar y mucho que perder.

Necesitó nuevamente el Real Oviedo dos intentos para ascender a segunda B, el primero de la mano del lobo Carrasco de infausto recuerdo para el equipo de la capital asturiana. Al termino de esa temporada el Sporting B lograba el ascenso dejando por detrás a su mas afamado vecino.

Con el ascenso del 2009 parece que quedó atrás definitivamente el futbol de tercera para la entidad azul.

Se necesitaron seis temporadas con bastantes sin sabores hasta que por fin se alcanzó en Cádiz el ascenso a segunda división en el verano del 2015.

Pero antes de llegar a este punto volvamos un poco más atrás…

Corría el años 2012 y el Oviedo agonizaba. Sumido en una profunda crisis económica, su afición se evaporaba según pasaban las temporadas, siempre fue Oviedo muy simpatizante del Real Madrid, pero tantos años deambulando por los infiernos del fútbol hacía que en la ciudad hubiera más seguidores del conjunto blanco que del propio equipo local.

Si bien es cierto que un grupo de fieles aficionados nunca abandonaron a su equipo, lucharon por la salvación de su club y por cambiar esos dirigentes que habían triturado la sociedad.

En un nuevo intento de llamada de socorro una ampliación de capital que gracias a personajes públicos y a redes sociales se hizo viral consiguió aunar mucha gente de muchos lugares del mundo poniendo dinero.

Mucha gente pero poco dinero… incluso el Real Madrid conociendo las simpatías que genera en la ciudad colaboró con una aportación económica importante.

Pero no había suficiente, ni con el dinero de ex futbolistas de la entidad, ni con las aportaciones de todos los rincones del mundo abanderadas por el periodista Sid Low, ni con las aportaciones de reconocidos sportinguistas como Quini era suficiente. Estaban muy lejos de la salvación.

Hasta que apareció el Grupo Carso, un grupo inversor mexicano, dependiente de Carlos Slim inyectó un importante cantidad de dinero en esa ampliación y siguió haciéndolo en varias ocasiones después.

La llegada del Grupo Carso salvaba al Real Oviedo de una desaparición inminente y hacía mirar el futuro con esperanza a esos aficionados que nunca se rindieron. Tres temporadas con el grupo Carso en segunda B hasta llegar a ese día en Cádiz que antes comentábamos, de la mano de Sergio Egea el equipo azul alcanzaba la división de plata del fútbol español.

Atrás quedaron sin sabores, campos de tierra, goleadas del filial rojiblanco…

El fútbol profesional volvía a Oviedo

Carso continua con su proyecto, tratando de reconquistar Oviedo para el oviedismo desde la base desde los niños, intentando reconducirles hacia el equipo de casa, cimientos sólidos para el mantenimiento del equipo en el futuro.

Dos proyectos en segunda división bastante ambiciosos inicialmente, sin mucha gente de casa pero con gente experta en la categoría.

Aquí volvieron a aparecer los problemas, pero benditos problemas, ahora las preocupaciones oviedistas son mas de un equipo de la categoría, malos rollos en el vestuario, cambios de entrenador, malas apuestas de los directivos.

Vamos que en Oviedo se vuelve a hablar más de fútbol que de dinero.

Siendo cierto el ansia que hay en la capital asturiana por volver a primera división los antes posible y agravada por la situación del Sporting en primera no han sido dos años fáciles. Buenas temporadas ambas hasta marzo, abril y luego desplome del equipo.

Y después de todos estos años los caminos se vuelven a cruzar

El próximo sábado Asturias volverá disfrutar de su derbi

El Sporting con un proyecto importante, gracias a la ayuda al descenso, apoyado en un entrenador experto y un director deportivo de máximo nivel.

El Oviedo, por fin, con un entrenador conocedor de la categoría, haciendo siempre buenos papeles con sus equipos y armando buenos bloques.

En Gijón el derbi se ve más como un castigo por la mala temporada anterior, en Oviedo con ansia por demostrarle al vecino que los malos tiempos han terminado y que esta ahí para tratar de competir de tu a tu con ellos.

Con todos estos ingredientes esperamos un bonito derbi en el campo más antiguo del fútbol español, que cumple 110 años de historia y que mejor homenaje que un nuevo derbi.

Esperemos que ambos equipos le prometan al Molinón derbi el año que viene pero en primera división.

Puxa Asturies!!!