El Real Madrid no juega un pimiento, pero no se asusten, no lo juega ahora y no lo jugaba el año pasado. Antes de que muchos lectores pulsen el aspa para cerrar la ventana les invito a que sigan leyendo, porque el fútbol tiene muy poca memoria, tan poca que quizás no recuerden algunas cosas.

El final de temporada del Real Madrid el año pasado fue increíble, levantaron la Champions barriendo a la Juve y ya lo habían hecho antes con el Atlético de Madrid. El final de la Liga tampoco tuvo sustos y solo un gol de Messi en el último minuto del Clásico alargó la agonía del Barça para finalmente morir en la orilla y que los de Zinedine Zidane ganarán justamente el título de Liga.

Si este fue el final, también debemos decir que no todo el año fue coser y cantar. Muchos recordamos múltiples remontadas en los minutos finales de los partidos. Partidos en los que el Real Madrid no jugaba a nada, pero tenía eso, flor… Así que empecemos por desmentir a los que dicen que el Real Madrid el año pasado tenían un juego excelso e inmaculado. Para muestras estas portadas del diario Marca de enero de 2017.

Muchos señalan a la defensa como una de las causas de la actual debacle madridista, pero seamos sinceros, el Real Madrid nunca ha sido un club con grandes dotes defensivas y desde que está Zidane podemos hablar de que es una de sus debilidades. Los que estén preparados para contestar al artículo rebatiendo esto, calma, vean las dos clasificaciones inferiores, una la de la liga pasada y otra de esta. Los goles encajados son los mismos, 17, así que sí, el Real Madrid defiende mal, pero igual de mal que lo hacía el año pasado.

 

¿Entonces dónde está el problema?

Pues si encajas los mismos goles al final esto es fútbol y es sencillo, el problema está en los goles que metes. El Real Madrid tiene la pólvora mojada, genera ocasiones pero no las define. En concreto lleva 16 goles menos que la temporada pasada y eso es igual a 11 puntos menos que llevaba a estas alturas del campeonato en 2017.

¿La solución?

De nada valdría echar a Zidane ahora porque a la vista está que aunque el juego no es bueno el equipo genera ocasiones y tan solo no está teniendo suerte con los remates. De hecho la primera parte contra el Villarreal fue buena, mucho mejor por ejemplo que el partido del Atlético de Madrid frente al Eibar, pero al final cuando lees la prensa se ve el resultadísmo que vivimos en el fútbol. Por eso, el conjunto blanco no debe dejarse llevar por la vorágine de críticas y seguir trabajando.

Si algo se le puede echar en cara a Zidane es su persistencia por los mismos 11 jugadores. Al Real Madrid le falta gol y se le fueron Morata y Mariano. Zizu ahora debería emular a Mourinho cuando decía:

Cuando no tienes un perro sales a cazar con un gato.

En este caso con el gato me refiero a Borja Mayoral. El joven canterano blanco ha gozado de muy pocas oportunidades esta temporada pero cuando ha salido ha cumplido. Zidane debería analizar el problema de la falta de gol y agitar el árbol para ver si mejoran las cosas sino la calma será imposible de mantener.