Esta pasada semana hemos vivido la eliminación del Sevilla de la Champions League. El equipo hispalense, no recaudó la ventaja que mereció en el partido de ida y lo pagó en el de vuelta. En el King Power Stadium, el Sevilla cayó en la trampa del Leicester. Se jugó a lo que quiso el equipo británico. En la primera parte ritmo muy alto y nula presencia del centro del campo en ambos equipos. En la segunda, una vez cosechada la ventaja a favor, los foxes se replegaron buscando la contra.

Esta trampa tuvo su máximo exponente en el rifirrafe entre Nasri y Vardy. Lejos de la honestidad de la que se hace gala en el fútbol de las islas, el bueno de Jamie le puso el cebo al sevillista, que picó de lleno. Sabedor de que Samir tenía tarjeta, le buscó y obtuvo su premio. Primero le agarra y luego se le encara buscando su reacción. Le empuja, le provoca y luego finge. Un combo perfecto.

Y a partir de aquí millones de tópicos futboleros. “Nasri cae en la trampa”, “un profesional no puede actuar así”, “ha perdido la cabeza por una tontería” o ”ha tenido un comportamiento infantil” son sólo pinceladas de los comentarios que oímos después de su expulsión. Todos ellos ciertos por supuesto. Nasri se equivoca, pero ¿es que acaso es plausible la actitud de Vardy?

El árbitro actuó de manera salomónica con cartulina amarilla para ambos. Pero éticamente, ¿es lícito el objetivo de Vardy? Quizás esta acción no sea tan llamativa pero pasa a engrosar una lista que está creciendo mucho en las últimas semanas. Y es que en los últimos partidos estamos viendo varias situaciones de este estilo. La primera con la que me quedo es con la roja a Bale ante Las Palmas. El galés realiza una fuerte patada por detrás a Jonathan Viera. Este se revuelve, y le dice algo que hace enloquecer al de Cardiff. Y de nuevo idéntico resultado. El galés a la caseta tras empujar al canario, que además, se lleva la mano a la cara. Sí, error de Bale. Justamente sancionado. Pero, ¿qué pasa con Viera? ¿No merece sanción por su actuación? ¿Acaso un insulto no duele tanto o más que una patada?

Puede ser que esté exagerando, sí. Pero vamos a continuar con la siguiente acción que me parece aún más flagrante. Partido de vuelta del Barcelona – PSG. Minuto 90, balón largo a la espalda de Marquinhos que lo pugna con Luis Suárez. Y el uruguayo cae desplomado al suelo con la mano al cuello, como quien se atraganta con el hueso de una aceituna. El árbitro se equivoca y pita penalti. Son humanos, se equivocan, y más aún si vemos el comportamiento del blaugrana. De nuevo, ¿esta actitud no merece castigo?

Sancionar el juego sucio

Estos son sólo algunos ejemplos recientes de algo que ha existido toda la vida en el fútbol, pero que no por ello es digno de aplauso. El provocador o piscinero juega con toda la ventaja. Obtiene un premio mucho mayor que el castigo que puede recibir. Cuando Vardy se encara con Nasri, ¿qué desventaja tiene? Si Nasri pica, el francés se va a la calle. Y si no, todo sigue igual. Análogo es el caso de Viera y Bale. Si el galés pierde los papeles tras su insulto, se va a la caseta, y si no lo hace, todo sigue igual. Con Suárez, si me pitan penalti me meto de lleno en la eliminatoria, y si no, como muchísimo me van a sacar una amarilla. Claramente compensa. Estamos premiando estas actitudes.

Si no sancionamos estos comportamientos, ¿qué manera tenemos de erradicarlos? Quizás mi posición sea muy extrema, pero como conocedor del fútbol base, puedo decir que las actitudes de los mayores se reproducen a la velocidad de la luz. Los peques lo reproducen todo, desde el peinado a los gestos. Los alevines de hoy serán los profesionales de mañana y nosotros decidimos qué ejemplos les mostramos a los jugadores del futuro. Castigar la violencia sí. Castigar las provocaciones y los simulacros, también.

En estos días, que está reciente la retirada de Xabi Alonso, podemos ver muestras de cariño tanto de compañeros como de rivales. Algo debe tener que ver, que todos destaquen su honestidad. Para esos que dicen que el fútbol es de pillos, de listos, no creo que Xabi sea muy tonto la verdad.

Estas actitudes merecen un castigo más duro más lejos de una simple amarilla en el mejor de los casos. Más Xabis y menos Vardys. Un fútbol de caballeros y no de tramposos.

 

Foto: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/leicester-golea-manchester-city-guardiola-aleja-liderato-premier-2909069/0/