Camerún contra todo pronóstico, disputará la final frente a Egipto el próximo domingo y tendrá la posibilidad de levantar su quinta Copa África.

Desde el 2002, Camerún no gana la Copa África, algo extraño por estar hablando de una de las potencias en cuanto a fútbol se refiere del continente africano. Quizá llame más la atención que pueda levantar el título en esta edición en la cual era precisamente donde menos contaba con posibilidades de hacerlo o al menos, pocos apostaban por el equipo.

Los problemas para Camerún comenzaron en la convocatoria del técnico veterano Hugo Broos para la lista de esta Copa África; muchos jugadores que venían siendo habituales de las convocatorias y de los más reconocidos por los aficionados, renunciaron a la convocatoria para la competición por las diferencias existentes con los dirigentes del fútbol del país. Por ello, el desánimo cundió entre los aficionados de Camerún al ver como sus estrellas eran sustituidas en la convocatoria por jugadores menos conocidos, que jugaban en equipos de menos reputación e incluso la convocatoria se rellenaba con jugadores que disputan sus partidos en la liga local. Los sueños cameruneses se centraban en la rapidez del extramo N´Jie, en  los goles de Vincent Aboubakar y la elegancia de Benjamin Moukandjo.

No comenzó la competición de la mejor manera posible y los pocos ánimos desaparecieron tras el primer partido de la competición , donde Camerún no pudo pasar del empate (y gracias) ante la débil Burkina Faso. Por suerte y para sorpresa de todos, los partidos fueron pasando, Camerún fue creciendo y las rondas se fueron superando hasta haber llegado a la final del próximo domingo ante Egipto. Moukandjo está teniendo muy buenos minutos, Aboubakar ha marcado sus goles y por encima de todo, se han destapado dos jugadores que en un principio, no se contaba con ellos como grandes protagonistas en este torneo, como han sido el portero del Sevilla Atlético y anteriormente de las categorías inferiores del Barcelona Fabrice Ondoa y el habilidoso extremo del Aalborg danés, Christian Bassogog.

Le ha beneficiado y mucho a Camerún disputar una Copa África sin ninguna presión por no contar desde un inicio como favorita a llevarse el torneo, ayudando a tener cierta tranquilidad a la hora de disputar sus partidos llevados todos con bastante temple en el control de la pelota y sin arriesgarse en demasía teniendo la obligación de ganar si o si. Además, el no tener ninguna estrella que sobresalga por encima del resto, ha ayudado a Hugo Broos a extender al campo su idea de que el grupo es lo importante, nadie sobresale por encima del resto y todos debemos trabajar por el compañero de al lado y por el equipo en lugar de intentar levantar la Copa uno solo.

El portero Ondoa salvó al equipo en la tanda de penales de los cuartos de final frente a Senegal aumentando más si cabe su leyenda en esta Copa de África, más teniendo en cuenta que ni siquiera juega en un equipo de primer nivel, sino en su filial. En las semifinales, el fútbol camerunés sacó de quicio a una de las favoritas para llevarse el torneo, Ghana, y tras estar controlando todo el partido sin que ocurriera apenas nada, en los minutos finales marcaron dos goles que pusieron a Camerún en la final de manera insospechada.

Con todo esto y en la edición que menos se esperaba de ellos, Camerún disputará la final este domingo y tiene ante si la posibilidad de levantar el trofeo por quinta vez en su historia. Eso sí, si superan a otra de las sensaciones de esta edición, Egipto, entrenada por un tal Héctor Cúper, del que deberíamos hablar en otra ocasión y que se merece todo el reconocimiento (una vez más y sin hacer ruido) del mundo del fútbol.